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viernes, 28 de abril de 2017

Arrastrados por la ignorancia



La prevención de desastres naturales es un tema que muchas veces damos por sentado. Tomamos los simulacros a la broma, no conocemos las rutas de evacuación, ignoramos cuales son las zonas seguras, etc. Muchas veces pensamos que esto es aburrido e innecesario, pensamos que somos intocables, pero los hechos ocurridos recientemente en nuestro país nos demuestran que la naturaleza es inclemente y que estar preparados es algo de vital importancia. Tal vez, si supiéramos comportarnos adecuadamente ante una situación de riesgo se hubieran podido evitar algunas de sus repercusiones. Se estima que hasta ahora hay 101 fallecidos, 149 848 damnificados, 2 443 km de carreteras destruidos y 264 puentes colapsados.

Actualmente, muchas de nuestras autoridades se han enfocado en tratar de arreglar este problema. Pero mi pregunta es, porque no se preocuparon o interesaron por este tema antes. Como sabemos hay muchas instituciones públicas que se dedican enteramente a la prevención, como el COEN (centro de operaciones de emergencia nacional), el COER (centro de operaciones de emergencia regional) y el SENAHMI (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú). Entonces, porque no porque no se implementaron mejores medidas, porque todo quedo en papeles y no se presenciaron obras. Lamentablemente, son muchas las preguntas y pocas las respuestas. En mi opinión las autoridades debieron organizarse mejor y cumplir con sus promesas que es para lo que fueron elegidos en primer lugar.

Otro aspecto lamentable fue la falta de conciencia por parte de los pobladores. Sabemos que estos pasan una situación difícil y que es necesario brindarles ayuda, pero también deben asumir que en esto es en parte debido a su irresponsabilidad y falta de interés. Desde el Fenómeno del niño presenciado en 1997 se conocen las magnitudes que este tipo de fenómenos pueden llegar a alcanzar. Aun así, los pobladores prefirieron seguir construyendo donde no deben, como por ejemplo en los lugares cercanos a los cauces de ríos y quebradas. La mayoría son motivados por la pobreza debido a que como ellos mismos dicen, no tienen otro lugar a donde ir. Es por eso que no basta con reubicarlos y ya, debemos brindarles ayuda constante mediante obras y enseñarles cuales son los verdaderos riegos de habitar estas zonas. De esa manera evitaremos que traten de regresar a hacer lo mismo nuevamente.

En mi opinión, la única forma de mejorar y aprender de nuestros errores es utilizando la información recaudada. Básicamente hay dos formas de hacerlo, la primera, para hacer que la población tome conciencia de lo ocurrido, y la segunda, para que las autoridades tengan una base a la hora de planificar, presentar e implementar sus nuevos proyectos. Esto puede ayudar a muchos, y y hasta puede llegar a cambiar nuestra forma de pensar acerca de la prevención. Hay que recordar que cada uno de nosotros tiene el poder de hacer un cambio, y que este, por más pequeño que sea, es muy importante. Si esto se aplicara al tema de la prevención, seguramente podríamos llegar a ver un cambio significativo.

Hay muchas cosas que no podemos cambiar. No podemos volver el tiempo atrás e impedir que esto pase, pero podemos evitar que cosas así se repitan. Debemos enfocarnos en cambiar lo que sí está a nuestro alcance. Tenemos que mejorar la manera en la que nos organizamos. Para esto es muy importante contar con el apoyo de nuestras autoridades, pero lo fundamental somos nosotros. Empecemos con el cambio ahora, todo en está en nuestras manos, tomemos conciencia y nos dejemos arrastrar por la ignorancia.

Samantha Ramírez Avalos 

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