No hace falta describir
mucho este fenómeno ocurrido en la costa peruana pues se sabe ya que ha tocado
a los más 30 millones de habitantes, ya sea física o emocionalmente, en este
mes. Los daños dejados tras el huaico son en su mayoría devastadores y, en mi
opinión, nos deja bastante que desear en el tema de si las autoridades dejarán
que sea un “déjà vu” del 98 o harán el cambio.
En el último mes, nuestro
país ha sufrido lo que varios dicen que fue uno de los peores desastres que ha
sufrido la costa peruana. Piura estaba inundada hasta el cuello y, varias
ciudades y pueblos, incluyendo Trujillo, quedaron en un estado fatal, como si
hubiese sido sacado de un libro apocalíptico. La potencia del huaico era tan
grande que cada rincón de nuestro país se conmocionó al ver las imágenes de
cómo se llevaba con tal facilidad los camiones, remolques, autos, animales e
incluso viviendas enteras dejando a su paso solo lodo y escombros.
Los daños que dejó este
desastre fueron bastantes. Por un lado, la economía quedó paralizada debido a
los inconvenientes de los sectores productivos: los cultivos quedaron perdidos
en su mayoría, las infraestructuras y máquinas quedaron dañadas, el sector
pesquero se vio afectado por las irregularidades en el océano y el turismo
quedó estancado por el estado en el que se encontraba el país. Hubo mucha gente
que lo perdió absolutamente todo y es por ello que los bancos decidieron
expandir los plazos de pago.
La falta de prevención fue
algo que resaltó bastante ante este desastre. La principal causa de que el
huaico haya arrasado de tal forma es porque las autoridades permitieron
asentamientos humanos en lo que ya se sabía que era una zona de peligro, dado a
la cercanía con las quebradas. En mi opinión, creo que a todos nos causa
impotencia ver como las autoridades se preocupan tan poco en tomar precauciones
e incluso, en la misma emergencia, darle tan poca importancia al apoyo y
recuperación de las ciudades. Molesta ver cómo, teniendo el dinero suficiente,
los alcaldes y ministros no invierten en el arreglo de la ciudad o, en otros
casos, hacen obras tan poco eficientes o de baja calidad.
Para terminar, según mi
punto de vista, creo que el Perú está muy poco preparado para este tipo de
emergencias y nuestras autoridades parecen no hacer nada al respecto. Opino que
se deben hacer con urgencia medidas y planos de evacuación para que, en un
futuro, el Perú no llegue a sufrir tal repercusión nuevamente por el fenómeno
del Niño.
Camila Miranda
completamente de acuerdo, te amo kmilishi<3
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