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miércoles, 26 de abril de 2017

LA INMORALIDAD EN TIEMPO DE TRAGEDIA

     Regresando de comprar el pan me topé con una fuerte lluvia que me empapó toda la ropa, miré al cielo y las nubes estaban totalmente negras, para el momento que llegué a mi casa me quité el polo y lo estrujé para sacar el agua acumulada, esta salió como grifo totalmente abierto, vi a mi familia todos cooperando porque el agua había entrado por el tragaluz, dejé el pan a un lado y vi que esto recién comenzaba.
     Al cabo de dos días llegó el desborde de las quebradas a mi vecindad, para lo que  pusieron sacos de tierra, todo iba bien hasta ese momento todos habíamos creído que el problema se había solucionado, a la mañana siguiente nos dimos cuenta que habían robado aproximadamente la mitad de los sacos, el desborde estaba cerca pero los pocos sacos que dejaron pudieron detenerlo, fue ahí cuando me di cuenta de que había gente sin valores robando por egoísmo o desesperación y hasta por revenderlos.
     Nos robaron sacos, las tiendas nos robaron con el alza de los precios, las autoridades nos robaron cambiando en las facturas los precios de implementos para la ayuda, y así poder lucrarse con este desastre, todos ellos no son capaces de pensar que con lo que hacen otras personas se perjudican, hasta los mismos civiles revenden algunos productos alimenticios subiendo el precio para aprovecharse del caos.
     Las calles que la gente cerraba con las trancas y delante de estas los sacos de arena, las personas discutían por querer ingresar con sus vehículos a sus viviendas pero los vecinos se rehusaban pensando solamente en ellos, sin importarles lo que le pasara al resto pues ante alguna emergencia es necesario tener las trancas activas para poder cerrarlas y abrirlas cuando la situación lo demande.
     Lo que más me dio coraje de todo esto fue un vecino que  al parecer no le importaba para nada lo que las demás personas estaban pasando, éste sujeto diariamente, aunque no lo crean, lavaba su carro y encima de todo lo hacia a la misma hora de 10:00 am a 12:30pm., lo peor era que este se ponía a jugar con el agua mojando a su perro y por ahí regando un poco sus plantas pero siempre dejando su carro impecable, lógicamente con un gasto tremendo de agua.
     Al parecer el egoísmo de la gente no puede ir más lejos, pero al secar el desborde de las quebradas y las pistas estar hechas mierda la congestión de carros aumentaba al igual que de la de imprudentes, esos que siempre andan creando caos en las pistas insultándose hasta bajándose de sus autos para querer pelear, algunas pistas inaccesibles hacían que otras estén repletas de carros, y hacia que manejar sea casi imposible.

     Hablar mal del Perú siendo peruano, la verdad duele, pero siempre se tiene que ser objetivo y decir lo que es, el Perú es la cuna de la corrupción y el egoísmo, habiendo ya confirmado la inmoralidad peruana en una época de desastres, se puede explicar el porqué de tanto caos.


   Jorge Isaac Moncada Calmet   
                                                 
                                                                                                                      

6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Querido jorge, estoy de acuerdo contigo, estos sucesos no se pueden dar y mucho menos en estos momentos de emergencia, me parece que todo esto debería cambiar. tu texto me gusto................ SALUDOS!

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  3. Hola Jorge, estoy de acuerdo contigo, esto no pueden seguir pasando. Me gusto tu texto :) SALUDOS!!!!!

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